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Jesús Torres (1965). Música de Cámara

 

Content:

1. Trío (2001). Violín, cello y piano
2. Memento (2003). Piano
3. Glosa (2004). Violoncello
4. Presencias (2002). Piano
5. Chacona (2004). Violín
6. Variaciones (2004). Violoncello, piano
7. Decem (2006). Violín, cello, piano

Ref: SA01294

Duración: 69' 34''

Críticas: 

Audioclásica. Eva María Sandoval 

Ya está a la venta el primer monográfico de música de cámara del zaragozano Jesús Torres (1965), editado por el Sello Autor. La espera ha tenido una grata recompensa con esta magnífica grabación de la mano del prestigioso Trío Arbós, con el que Torres colabora asiduamente.

Compuesto por Juan Carlos Garvayo (piano), Miguel Borrego (violín) y José Miguel Gómez (violonchelo), y tanto de manera individual como en conjunto, exhiben un más que alto nivel interpretativo, lo que ya de por sí sería razón suficiente para recomendar el disco. Las interesantes obras que nos propone el joven autor, desnudas de todas artificiosidad para centrarse en el profundo y hondo sonido de la cuerda y del piano reafirman la valía del registro. Estando todas las piezas compuestas en el nuevo milenio (2001-2006), algunas vuelven la vista a la tradición en su planteamiento original. Torres toma tres modelos musicales históricos, la ornamentación del s. XVI español, la segunda Partita en re menor de Bach y el op. 31 de Schönberg, para evocarlos sugerentemente en las tres obras del año 2004. Glosa para violonchelo, Chacona para violín y Variaciones para violonchelo y piano. La primera de ellas con un vertiginoso desarrollo y enriquecimiento del tema inicial que constituye uno de los mejores momentos del disco. Con Memento (2002), para piano, el aragonés homenajeó a las víctimas del atentado de Bali del 12 de octubre de 2002, con un resultado más airado que melancólico que concluye con el eco de una canción infantil javanesa. Tanto en esta obra como en Presencias (2002), también para piano, se reconocen sutiles ecos de Messiaen. En el segundo movimiento de esta última se inserta un original (y pensamos que acertado) retrato musical de "J.C." (Juan Carlos Garbayo). Y para cerrar, Decem (2006), que celebra el décimo aniversario del Trío Arbós y nos pone una sonrisa en la boca con su desenfadado proceder.

 

El Cultural (El Mundo) Arturo Reverter

La soltura y seguridad de trazo, la finura en el manejo de la polifonía, la rica pero sustanciosa ornamentación y la coherencia general del discurso son características de la potente escritura del aragonés Torres. El espléndido, afinado, seguro y virtuoso Trío Arbós-Miguel Borrego, violín; Juan Carlos Garvayo, piano, y José Miguel Gómez, cello- nos ofrece siete composiciones escritas entre 2001 y 2006. Recorremos diversos paisajes sonoros; encaje preciso a través de multitud de células y de complejas texturas en el Trío; recuerdos de Messiaen en Memento, donde el piano se mueve en rápidas figuraciones; la elocuencia de Glosa, una bella salmodia para cello que exprime un tema recurrente en todo el instrumento; la fantasía de los cuatro movimientos de Presencias; que es aún mayor en las Variaciones para cello y piano, "una filigrana movediza edificada" -nos dice González Lapuente- sobre la serie de doce sonidos de las Variaciones para orquesta de Schönberg. La Chacona para violín recuerda a la de Bach, aunque emplea compás binario y pide especiales acentos expresivos. Buen colofón al disco es la incandescente Decem, dedicada al Arbós.

 

Doce Notas E.B.C. 

El Trío Arbós se ha convertido en una referencia esencial en su género. Sus conciertos por España y el extranjero les han labrado una reputación envidiable; una reputación que no se reduce a su propia formación, como está poniendo de manifiesto su participación en las temporadas del CDMC en el Museo Reina Sofía, donde son grupo residente junto con Neopercusión y destacados solistas.

Y llevan camino de hacer lo mismo en el terreno discográfico, donde sus grabaciones muestran tanta regularidad como calidad. Su última producción discográfica es un disco monográfico dedicado a Jesús Torres (1965).

En la grabación se recoge una parte destacada de la producción reciente del compositor aragonés. Las siete obras incluidas en la presente grabación están compuestas entre 2001 (Trío) y 2006 (Decem), ambas obras son las únicas compuestas para el trío completo, en este caso el Arbós.

Sobre este marco, que comprende lo esencial compuesto por Torres para pequeña cámara en el arranque del siglo XXI, se encuentren cinco obras más: Memento (2003) y Presencias (2002), ambas para piano; Glosa (2004), para violonchelo solo; Chacona (2004), para violín solo; y Variaciones para violonchelo, piano del mismo año que las anteriores.

La perfección con que Torres conjuga la técnica de escritura y la libertad expresiva brilla en esta excelente grabación que es ya imprescindible.

 

Opus Música. Hertha Gallego

"Para la música del futuro ya están afinados todos los oídos" dijo Nietszche hablando del advenimiento del nihilismo que preveía para los dos siglos siguientes a su muerte, es decir, nuestra época. Las acertadas reflexiones sobre el encuentro sonoro con Jesús Torres, obra de Alberto González Lapuente, también comienzan con la referencia al fin de la historia como preludio al espíritu global de estos últimos años. Pero hay una tenue esperanza de que haya un renacimiento del arte, de la música, a pesar de todo. Y ahí se inserta la creación de este compositor, nacido en 1965 y, ahora, en plena efervescencia creadora.

Para asomarse a la música de Jesús Torres este disco que interpreta el Trío Arbós, que tan pronto suena al completo ( "Trío", "Decem"), como se desintegra para reasociarse en alguna combinación ("Variaciones para violoncello y piano") o directamente tocando partituras a solo, es una opción de lo más idónea. La concisión expresiva, la gravedad, el rigor formal que impregnan esta concepción musical se ven servidas por una interpretación atenta a los más sutiles matices, capaz de darnos la síntesis de una obra que ha aprendido sus parámetros de las vanguardias, pero que intenta trascenderlas con inquietudes artísticas de más amplio alcance comunicativo.

No hay mejor receta para seguir este disco que leer las completas e inteligentes notas de Alberto González Lapuente, que nos sitúan directamente en el corazón de la obra de Torres y que denotan un exhaustivo dominio de su obra y, por ende, del lenguaje musical del siglo XXI. Son filosóficas, pero no aburridas; técnicas, pero no abrumadoras de detalles sin importancia; y, por encima de todo, están escritas en una prosa perfecta, transparente. Con ellas al hilo, seguimos la primera obra, el "Trío" que "dará cuenta del sentido global de algo que parece volver a su origen a través de un discurso trazado a la manera de un palimpsesto, que si retorna es para morir delicadamente". Obra que muestra, ya desde el inicio del disco, toda la potencia del Trío Arbós, verdaderos especialistas en música contemporánea, que se amalgaman superponiendo planos sonoros de sobrecogedora intensidad. "Decem" los vuelve a juntar, al final de los cortes, y es una delicia comprobar la evolución de la escritura de Torres, mucho más fluida en esta última obra. Juego que parte de las células interválicas que se derivan de las iniciales de los nombres de los componentes del Trío: Miguel Borrego (mi- si bemol), José Miguel Gómez (mi-sol), Juan Carlos Garvayo (do-sol), que forman de manera casual un acorde de séptima de dominante. Se ha dado muchas veces en la historia el caso de un intérprete inspirando a un creador, pero afortunadamente en nuestro siglo nos queda además el registro sonoro. ¿Seremos capaces de valorarlo lo bastante?

Cuando los que se unen son el violoncello y el piano, tenemos una serie de "Variaciones", según la vieja y prestigiosa fórmula, aún no gastada después de tantos siglos, en las que se toma como base la serie empleada por Schoenberg en sus "Variaciones para orquesta op. 31". Toda una declaración de intenciones, ya que el modelo es una obra serial, y la serie campa por la obra conformando una base que se ve enriquecida desde múltiples puntos de vista. Pero la música de cámara no sólo explora las formaciones para dúo o trío; también hay espacio para el instrumento a solo. Y aquí, cada miembro del Trío Arbós se luce, con obras virtuosísticas que no abandonan la pasión intelectual. Porque hay algo en la obra de Torres que nos hace pensar en algunos dibujos musicales de Palazuelo, tan geométricos, o en el poema "Meditación de la pecera" de Guillermo Carnero...

La impresionante "Chacona" es el momento de Miguel Borrego. Pasión y dolor (al fondo la "Chacona" de Bach) en una interpretación muy medida, muy pensada, de estupendo violinista. "Presencias" y "Memento", para piano, nos ponen en contacto con Juan Carlos Garvayo, quien posee técnica depurada y gran maestría, potenciadas ambas por una enorme lucidez expresiva. "Glosa", de desarrollo imparable y ascendente, es servida por el violoncello de José Miguel Gómez, capaz de una matizada gradación de las dinámicas y de darnos delicadamente todo el trazo melódico que la obra sugiere.

Un disco, pues, que recomendamos vivamente. Como sugiere Guillermo Carnero, al que mencionábamos anteriormente , "para mejor vivir/ pero no sin ficción."

 

Scherzo. Juan Carlos Moreno 

Seis obras escritas entre 2001 y 2006, fruto de un compositor que ocupa ya una posición de privilegio en nuestro panorama musical. Sobre todo porque Jesús Torres (1965) es un maestro que sobre todo despierta el interés por la capacidad expresiva de su música. En ella, el pasado y el presente se dan la mano, las formas barrocas con el serialismo, apuntes melódicos con clusters pero de una forma que sorprende por su carácter "necesario", por la sinceridad que parece desprenderse de su mensaje. Además, no es sólo expresiva, es también bella y exultante, tanto para los intérpretes como para los oyentes. Obras como el Trío (2001), construido a partir de breves células melódicas y rítmicas, que le dan un aire obsesivo y dramático, o la Chacona para violín sólo (2004), en la que se atisba la alusión bachiana, dan cuenta del talento de este creador.

Los integrantes del Trío Arbós, primeros intérpretes de algunas de estas piezas, saben lo que tienen entre manos, e interpretan esta música no sólo mostrando su virtuosismo puramente instrumental, sino también, y eso es lo más importante, su lado más poético y expresivo. Y lo hacen con convicción, entrega y pasión. Un disco extraordinario que todo melómano interesado por la creación actual debería conocer.

 

Variaciones  

Siete composiciones de cámara integran esta grabación del Trío Arbós dedicada a Jesús Torres (1965), uno de los compositores españoles más interesantes y a la vez más prolífico, cuyo catálogo alcanza ya las cincuenta obras. Como es habitual, y necesario, entre el compositor y sus intérpretes debe existir una especial comunión y entre Torres y el Arbós existe esa compenetración y confianza mutua que ha hecho que un número importante de las obras hayan sido escritas especialmente para el Trío. La grabación reúne partituras escritas entre 2001 y 2006 y en ella se evidencian las preocupaciones y los intereses últimos del compositor. No puede decirse sin embargo que sea un disco musical y estéticamente unitario en tanto que las siete obras incluidas responden a diferentes inquietudes. Es el Trío Arbós quien, asumiendo con gran profesionalidad los requerimientos de programa, se camaleoniza y se transforma dando vida a las obras de Torres y conduciéndonos por los caminos de una música que siempre muestra sus estados de ánimo sin reticencias y pone en evidencia el rigor estilístico que caracteriza toda su obra. Una colaboración excelente de la que hay que esperar nuevas propuestas en el futuro.