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Enrique Fernández Arbós (1863-1939)

Su formación 

Enrique Fernández Arbós es, sin duda, una de las figuras más relevantes de la música española de la transición entre los dos últimos siglos. Avalado por una exquisita preparación musical una apabullante trayectoria internacional, impulsó significativamente la escena musical española de la época, primero como violinista y pedagogo, y luego con su importante labor al frente de la Orquesta Sinfónica de Madrid.

E. F. Arbós nació en Madrid la Nochebuena de 1863, y murió en la misma ciudad el 2 de junio de 1939. Comenzó sus estudios de violín con Jesús de Monasterio (antiguo alumno de Ch. De Beriot en Bruselas) en el Real Conservatorio de Música de Madrid, donde obtuvo en 1876 el Primer Premio de Violín. Becado por la Infanta Isabel de Borbón, se trasladó a Bruselas en 1877 para continuar sus estudios de violín con Henri Vieuxtemps (cuyas obras publicadas por C. F. Peters están editadas por Arbós), y de composición con Kufferath (discípulo de Mendelssohn), y Gevaert. En el Conservatorio de Bruselas coincidió con otro español que se convertiría en su gran amigo de por vida: el pianista y compositor Isaac Albéniz. En 1879 obtuvo el Primer Premio y medalla de oro en la clase de violín y Mención Honorífica en la clase de composición. En 1880 se trasladó a Berlín para continuar sus estudios de violín con Joseph Joachim, y de composición con Herzogenberg.

 

Primeros conciertos

Sus primeras giras como concertista transcurrieron entre España y Portugal como segundo violín del cuarteto de su maestro Jesús de Monasterio, o en compañía de los pianistas Isaac Albéniz y José Tragó. En 1886 Joachim decidió presentarlo como solista en un concierto de la Filarmónica de Berlín donde interpretó el Doble Concierto de Bach junto a su maestro. En este mismo concierto se estrenaba la Cuarta Sinfonía de Bramhs. Tras el éxito de este concierto es nombrado concertino de la Orquesta Filarmónica de Berlín. Durante esta época alterna su trabajo en la orquesta con numerosos recitales por Alemania. Entretanto es contratado por la Sinfónica de Glasgow como concertino por tres meses. En 1888 regresa a Madrid para actuar como solista con la Orquesta de la Sociedad de Conciertos que dirige Tomás Bretón, y al año siguiente funda en Madrid la Sociedad de Música de Cámara. Arbós cultivó el género camerístico asiduamente desde sus primeros pasos como alumno de Monasterio en Madrid. Una de las formaciones de cámara más querida por Arbós fue la de trío con piano, género que practicó en diferentes épocas de su carrera junto a los pianistas Isaac Albéniz, Alejandro Rey Colaço, Pilar Fernández de la Mora, José Vianna do Motta, o Harold Bauer, y los cellistas Agustín Rubio, Pablo Casals, David Popper, Juan Ruiz Cassaux, o Rudolf Krasselt.

En 1894, Arbós se trasladó a Londres donde fue nombrado profesor de violín y música de cámara del Royal College of Music. Durante esta época realizó numerosas giras como solista con las principales orquestas británicas y colaboró en conjuntos de cámara con artistas de la talla de Paderewski, Joachim, Piatti, Fauré, Casals y otros. En 1897 tocó con Sarasate en San Sebastián la Jota Navarra para dos violines.

El director

En 1903 fue nombrado concertino de la Orquesta Sinfónica de Boston, tocando el Concierto de Mendelssohn en su concierto de presentación, y debutando un mes después en el Jordan Hall de esta ciudad con el Trío de Tchaikovsky junto al pianista Harold Bauer y el cellista Rudolf Krasselt. En 1904 es nombrado director de la orquesta del Gran Casino de San Sebastián, y en 1905, de regreso a Londres, fundó y dirigió la sociedad de conciertos The Concert Club, con la cual colaboraron importantes artistas como el compositor y violista Frank Bridge (miembro de un cuarteto de cuerda que lideraba Arbós). Ese mismo año interpretó en Madrid el Doble Concierto de Bach junto a Fritz Kreisler. En 1914 se estableció definitivamente en Madrid y reanudó las sesiones de cámara madrileñas junto a los músicos Julio Francés, Juan Ruiz Cassaux y José Vianna do Motta.

Arbós comienzó su carrera como director de orquesta con la orquesta del Gran Casino de San Sebastián, y la consolidó en Londres dirigiendo los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Londres en el Albert Hall y en el Covent Garden. Posteriormente dirigió las orquestas sinfónicas de Mánchester, Liverpool y Queen's Hall.

En 1905, Arbós se hizo cargo de la Orquesta Sinfónica de Madrid con la que llevó a cabo numerosas primeras audiciones en España de importantes obras maestras del siglo XX como la Consagración de la Primavera o La Sinfonía de los Salmos de Stravinsky, el Prometeo de Scriabin, o el estreno mundial del Segundo Concierto para violín y orquesta de Prokofiev. Asimismo, estrenó infinidad de obras de autores españoles entre las cuales cabe destacar las Noches en los Jardines de España de Manuel de Falla, o la Sinfonietta de Ernesto Halffter. En 1934, al cumplir el maestro setenta años, catorce compositores españoles entre los que estaban Falla, Turina, Esplá, Bacarisse, Ernesto y Rodolfo Halffter, Pittaluga y Remacha, homenajearon a Arbós componiendo obras basadas en las notas musicales del nombre ARBOS (La-Re-Si-Do-Sol). La actividad internacional de Arbós como director prosiguió durante años con conciertos en París, Roma, Moscú, Budapest, Burdeos, Lisboa, Winterthur, Cleveland, Nueva York, Detroit, San Luis, etc.

Otras facetas 

Como pedagogo desarrolló una importante labor desde su cátedra en el Real Conservatorio de Música de Madrid donde tuvo a alumnos como Eduardo Hernández Asiaín, Manuel Pérez Díaz, y Jesús Fernández, y durante los veintidós años que impartió clases en el Royal College of Music de Londres donde contó con alumnos como el director de orquesta y violinista Eugène Goossens.

Como compositor escribió las siguientes obras:

  • Pequeña suite española, para orquesta.
  • Tres piezas para violín y orquesta.
  • Tres piezas españolas para violín, cello y piano.
  • Viaje al Centro de la Tierra, ópera cómica.
  • Romanza y Humoresca para cello y piano (no localizada).
  • Cinco canciones para voz y piano (sólo una de ellas está localizada).
  • Orquestaciones de la Iberia de Isaac Albéniz, El sueño de una noche de verano de Mendelssohn, y La mártir cristiana de Bottesini.

Como escritor publicó numerosos artículos enumerados por José María Franco en el apéndice a las memorias de Arbós. Asimismo escribió comentarios sobre Scriabin, Stravinsky y Alban Berg, y un ensayo sobre el violín que utilizó como discurso de entrada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.